Interesante propuesta que no acaba de cuajar. Su mayor virtud es el juego psicológico que condiciona cada diálogo, cada acto. Sin embargo, y a pesar de su inteligente guión, noto una excesiva duración en cada escena, que nos conduce a la angustiosa situación comparable a la que muestra cada uno de sus integrantes.El tabaco no sólo se refleja utópicamente en la idea principal, sino que acompaña a profundizar en cada personaje, gracias a la movilidad de la inquieta dirección, exponiendo habilidosamente en cada uno de ellos las excrupulosas necesidades de dar una calada.
El egoísmo se muestra presente a lo largo de toda la película, en la que la mayor preocupación de cada uno es su propia situación, relevando a un segundo plano las vidas ajenas, a menos que resulte beneficioso una coalición entre ellas.
El atractivo de toda la película ha comenzado a surgirme a partir del minuto 45, tras una presentación que, a pesar de su aparente ligereza, resulta bastante espesa.
Sinopsis:
La sucursal española de una empresa americana es obligada a poner en vigencia la prohibición de fumar dentro de sus oficinas. A partir de ahora, quienes quieran fumar en horario laboral, deberán hacerlo en la calle. Ramírez, uno de los empleados de esta pequeña oficina compuesta principalmente por hombres, decide empezar a reunir firmas contra lo que considera injusto. Lo que pretende Ramírez es que se utilice un despacho desocupado como sala de fumadores o “Smoking Room”, que dicen los americanos. Aparentemente todos están de acuerdo y le van a apoyar. Sin embargo, a la hora de la verdad los compañeros pondrán toda serie de excusas para evitar formar parte de esta lista; en cambio, ninguno tendrá problema en inscribirse en otra, la de los que formarán un equipo para jugar un partido de fútbol contra los empleados de otra oficina. (FILMAFFINITY)

No hay comentarios:
Publicar un comentario