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jueves, 26 de febrero de 2009

Perdicion (Billy Wilder, 1944)


Bravo, bravo, bravo.

Uno de los mejores guiones que he podido ver jamás. La historia, camuflada bajo una genial confesión de Walter Neff (Fred MacMurray), no deja un solo cabo suelto. Y si la pareja protagonista, W. Neff y Phyllis Nirdlinger (Barbara Stanwyck), está a un nivel extraordinario, la presencia de Edward G. Robinson en el personaje de Barton Keyes, no hace sino catapultar el nivel de las actuaciones.

La fotografía en blanco y negro, crea una atmósfera de tensión, intriga y pasión, dotando a la película de un clima impecable, que, acompañado de la música de Miklós Rózsa, sumerge al espectador un universo paralelo durante los 106 minutos de metraje.

Hay citas tan maravillosas que tardaré tiempo en olvidar, como el comienzo de la confesión de W. Neff: "Yo le maté. Le maté por dinero y por una mujer. Y ni conseguí el dinero, ni conseguí la mujer".

Sin duda, una de las cimas del cine negro. Ahora comprendo porqué es una de las películas favoritas de Woody Allen.

Bravo.

Sinopsis:

MacMurray es un vendedor de seguros que, junto a la "femme fatale" Barbara Stanwyck, realizan un plan para asesinar al marido de ésta y quedarse con el dinero de su seguro. Obra cumbre del género, uno de los ejercicios de suspense más fascinantes de todos los tiempos. (FILMAFFINITY).

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